Cómo un profesor particular puede gestionar de forma sistemática sus notas de clase y la preparación de la siguiente sesión
Cuando uno da clases particulares, tiene que recordar para cada alumno el progreso, los puntos débiles y el resultado de los deberes anteriores. Con dos o tres alumnos todavía es posible organizarse más o menos de memoria, pero cuando pasan a ser cuatro o cinco, llega el momento de pensar: “¿Hasta dónde habíamos llegado con este alumno la semana pasada?”
Al desarrollar Gestor de Cursos, algo parecido se me hizo evidente muy pronto. Lo que no se registra, desaparece. Y lo que desaparece hace que preparar la siguiente clase sea más difícil. Por eso pensé que una forma de ver dentro del mismo flujo las notas de clase y el registro económico podía servir no solo para que las familias gestionen horarios, sino también para organizar clases particulares.
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Los problemas que aparecen cuando uno depende solo de la memoria
Estas son algunas de las situaciones más frecuentes cuando un profesor particular continúa las clases sin un registro claro.
- Tiene que intentar recordar justo antes de la siguiente sesión qué parte le había costado más al alumno la semana pasada
- Profesor y alumno recuerdan de forma distinta si hubo deberes o hasta dónde se hicieron
- Al ajustar el cobro del mes, hay que volver a contar cuántas clases se dieron
- Resulta difícil encontrar qué libro o qué hojas se usaron con un alumno concreto
No es un problema de memoria. Es un problema estructural causado por la falta de registros.
Una rutina de tres minutos después de cada clase
Anotar justo al terminar la clase
La forma más eficaz es dejar por escrito lo esencial justo al acabar, en ese minuto o dos en que uno recoge sus cosas. Si se piensa “ya lo ordenaré después”, lo normal es que no quede nada.
No hace falta anotar mucho.
- Qué parte se trabajó hoy, por ejemplo hasta la sección 2 del tema 1 en matemáticas
- Qué puntos le resultaron especialmente difíciles al alumno
- Qué se retomará en la siguiente clase
- Si se revisaron los deberes y con qué resultado
Solo con estas cuatro cosas, preparar la siguiente clase se vuelve mucho más fácil.
Cinco minutos de repaso antes de la siguiente sesión
Si unos 30 minutos antes de la clase, o durante el desplazamiento, se relee una vez la nota anterior, al llegar se puede retomar el hilo de manera muy natural: “La última vez habíamos llegado hasta aquí.” Desde el punto de vista del alumno, también genera confianza notar que el profesor recuerda con precisión la sesión anterior.
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Por qué conviene llevar también juntos los cobros
Si al registrar cada clase se gestionan también los datos relacionados con el cobro, la regularización de final de mes se vuelve mucho más cómoda. Si las fechas de clase están registradas por alumno, se puede ver de forma natural cuántas sesiones se dieron ese mes.
Sobre todo cuando cada alumno tiene una frecuencia o una tarifa distinta, reunir toda la información en un mismo lugar ayuda a evitar omisiones o cobros duplicados.
Lo que aparece cuando los registros se acumulan
Al principio, tomar notas de clase puede parecer molesto. Pero al cabo de unos meses, esas notas se convierten en el historial de aprendizaje de cada alumno. Sin registros, es casi imposible saber en qué punto se atascó el año pasado o si está repitiendo los mismos errores.
También cambia mucho la calidad de la conversación con las familias. En lugar de decir vagamente “Últimamente parece que le cuesta concentrarse un poco”, se puede decir: “En las últimas tres semanas ha mejorado la velocidad al resolver, pero en la fase de revisión comete más errores.” La diferencia es grande.
En la gestión de clases particulares, lo importante no es solo dejar notas, sino que esas notas conecten de inmediato con la preparación de la siguiente sesión. Por eso Gestor de Cursos está pensado para guardar juntas las notas de cada clase y los datos de cobro, y para que antes de la siguiente sesión baste con revisar una vez el último registro para retomar el hilo. De algún modo, los tres minutos de registro después de clase y los cinco minutos de revisión antes de la siguiente quedan cerrados dentro de un mismo ciclo en la aplicación.
Además, al final del mes se pone el foco en que resulte fácil volver a comprobar el número de clases y el estado de pago por alumno. Al fin y al cabo, lo que necesita un profesor particular no es un informe largo, sino un registro breve y preciso que pueda abrir justo antes de la siguiente clase. También en las clases particulares, lo que de verdad permanece útil no es la función más compleja, sino el flujo de registros que uno acaba consultando una y otra vez.